La búsqueda con IA impulsa el marketing, pero su medición sigue siendo un reto
La búsqueda impulsada por inteligencia artificial se consolida como uno de los principales motores del marketing digital, aunque su impacto real aún resulta difícil de medir. Así lo revela un estudio de la compañía Branch, según el cual el 89% de los responsables de marketing en grandes empresas asegura haber mejorado su rendimiento gracias a estas tecnologías en 2025.
El informe analiza el crecimiento de herramientas como ChatGPT, Perplexity AI y las soluciones de inteligencia artificial de Google, destacando que, aunque su adopción avanza rápidamente, aún existe una falta de claridad sobre qué factores están impulsando realmente los resultados. Esta brecha entre el rendimiento percibido y el medido se ha convertido en uno de los principales retos para las empresas.
Lejos de reemplazar al posicionamiento tradicional, la búsqueda con IA está creciendo en paralelo al SEO. Las proyecciones indican que, para finales de 2026, el SEO seguirá generando cerca del 53% del tráfico web, mientras que la búsqueda basada en IA podría alcanzar aproximadamente el 50%. Esto obliga a las marcas a gestionar ambos canales de forma simultánea.
El impacto de la IA ya no se limita a los equipos de SEO. Su influencia se extiende al marketing de rendimiento, producto, analítica y experiencia de cliente, a medida que el descubrimiento digital se desplaza hacia entornos impulsados por modelos de lenguaje. En consecuencia, las empresas están ajustando sus inversiones: el 65% prevé destinar al menos una cuarta parte de su presupuesto de marketing en 2026 a optimización para IA, mientras que un 28% planea invertir más de la mitad.
Además, estas plataformas evolucionan rápidamente hacia canales transaccionales. El 87% de los directivos considera que herramientas como ChatGPT o Perplexity no solo influirán en el descubrimiento, sino que también jugarán un papel directo en la conversión y el cierre de ventas en el corto plazo.
Sin embargo, la medición sigue siendo el principal obstáculo. Muchas compañías aún no logran rastrear con precisión el recorrido del usuario desde el primer contacto en entornos de IA hasta la conversión final. A esto se suma que las herramientas analíticas actuales no están completamente preparadas para atribuir este tipo de interacciones, especialmente cuando su influencia es indirecta.
A ello se añaden preocupaciones sobre la precisión de los resultados generados, la transparencia de los sistemas, la privacidad de los datos y la preparación interna de los equipos. En conjunto, el estudio evidencia que las empresas están avanzando más rápido en la adopción de la IA que en su capacidad para medirla, lo que plantea un reto clave: mejorar la atribución y comprender el verdadero impacto de la inteligencia artificial en el rendimiento del marketing.
